La neuralgia del trigémino es una de las entidades que más alteran la calidad de vida de las personas que las padecen. El tratamiento médico continua siendo de elección y conseguimos que mejoren la mayoría de los enfermos y se incorporen una vida normal. Además con monoterapia o con la politerapia racional podemos disminuir la incidencia de los efectos adversos, que previamente eran una limitación. Actualmente hay varios ensayos clínicos abiertos para demostrar la eficacia de nuevos tratamientos farmacológicos vía oral o intranasal. También se va a evaluar la aplicación de toxina botulínica en el ganglio de Gasser.

En casos refractarios al tratamiento farmacológico tenemos que recurrir a técnicas quirúrgicas que dividimos en ablativas (se lesiona una estructura relacionada con el trigémino) o no ablativas. Las técnicas ablativas son más sencillas y con menos riesgo quirúrgico pero se acompañan de mayor incidencia de secuelas como parestesias faciales; mientras que la no ablativa (técnica de Janetta que consiste en separa el vaso que contacta con el trigémino con Teflon u otro elemento) presenta más riesgo quirúrgico pero mejores resultados finales. Dentro de las ablativas incluimos las percutáneas que actúan sobre el ganglio de Gasser lesionándolo  con radiofrecuencia, glicerol o mecánicamente y las que lo lesionan en la protuberancia como el gamma Knife o el HIFU.

En pacientes mayores siempre se ha tenido en cuenta el riesgo de la cirugía a la hora de valorar la técnica quirúrgica para aquellos refractarios. Aunque para muchos centros la técnica de elección continua siendo la descompresión microvascular, en ocasiones recurríamos a técnicas ablativas por la mayor incidencia de complicaciones. Aunque algunas publicaciones recientes replantean que los ancianos puede que no tengan realmente un mayor riesgo de complicaciones propias de la intervención, la incidencia de tromboembolismo de pulmón, ictus o fallecimiento son más altas.

Una vez más un tratamiento individualizado y valorando a la persona en su conjunto, conocimiento los factores de riesgo, su vida, el tratamiento que ha probado continua siendo la base de una correcta práctica clínica.

Dr Jesús Porta Etessam. Marzo, 2016