Presenta, pasado y futuro de la Neurología

 Introducción

 La neurología desde su nacimiento ha sido una disciplina que ha excedido el concepto clásico de especialidad médica. Aunque la asistencia continúa siendo la base y posiblemente constituye la parte más gratificante, su nacimiento conjunto con las neurociencias y su crecimiento común e indiviso abre un campo extenso de reflexión e investigación.

Una visión longitudinal

La neurología es una de las disciplinas médicas más jóvenes. Su nacimiento en el siglo XIX nace unidad a la de las neurociencias y la psiquiatría. La relación con las neurociencias ha sido siempre directa y ha sido fundamental en el avance de ambas. La relación con la psiquiatría sufrió una separación conceptual, sin embargo en los últimos años, posiblemente por la influencia de las neurociencias básicas los caminos tienden a juntarse. Desde los años de la frenología al momento actual se han ido forjando las bases de la neurología clínica. Cimientos en los que la semiología constituye una base fundamental sobre la que se sustentan conocimientos, pruebas complementarias y tratamientos.

La neurología continua siendo una especialidad donde el referente en la mayoría de las enfermedades es clínico. Este hecho refleja probablemente lo complejo que es el sistema nervioso. Quizá por este motivo, la mayoría de los avances tecnológicos se están desarrollando en este campo. Como especialidad es una de las más extensas y ha evolucionado de una disciplina eminentemente hospitalaria, a ser insustituible en el tratamiento de pacientes ambulantes, mejorando la calidad de vida, en las urgencias con el manejo de patología neurovascular, infecciones del SNC, interconsultor de complicaciones neurológicas de otras disciplinas, en investigación con la valoración de los pacientes y diseño de estudios.

Actualmente se podría considerar una de las especialidades más extensas y en la que existen más subespecialidades posiblemente por el especial manejo diagnóstico y terapéutico de los pacientes.

Semiología

Si existe una característica definitoria del neurólogo dentro de las disciplinas médicas posiblemente sea la actitud “detectivesca” de la semiología. En una estructura tan compleja como el cerebro humano y sus relaciones con el cuerpo y medio externo, la aproximación clínica clásica continúa siendo fundamental. La base de nuestra especialidad es la anamnesis y la exploración, las pruebas complementarias continúan siendo, en la mayoría de los casos, secundarias.

La capacidad especial de afrontar la patología neurológica es un recurso fundamental que se adquiere durante la residencia y que nos acompaña durante todo nuestro desarrollo profesional. Que de una manera automática (práxica) surgirá cuando evaluemos a los pacientes. El enfrentarnos a un paciente neurológico nos permite ver cómo funciona el cerebro humano, oportunidad única de nuestra especialidad, base del modelo lesiones de investigación en neurociencias. Es innegable que día a día encontramos pacientes neurológicos que nos sorprenden. Que nos permite ver con ojos distintos el mundo que nos rodea y nos abre un campo sorprendente sobre nuestra relación con el mundo.

Técnicas complementarias

En el siglo XXI estamos viviendo un avance exponencial en las neurociencias. Originado en la década del cerebro hemos experimentado un crecimiento que nos muestra el cerebro humano con la sensación de que estamos mirando dentro de él. Desde las técnicas funcionales que permiten localizar distintas áreas, a medicina nuclear para “ver” el amiloide, resonancia magnética de alto campo para delimitar con más precisión las lesiones o analizarlas mediantes técnicas de espectroscopia, o radiología intervencionista que permite de una forma escasamente intervencionista tratar las lesiones de nuestros pacientes. Estos avances obligan al neurólogo a adquirir unos conocimientos técnicos de alto nivel con estos procedimientos. Ser capaz de indicarlos, analizarlos, estudiar su utilidad e incluso buscar el uso o interés en la clínica de nuevos avances tecnológicos.

Tratamiento.

Es innegable que en los últimos años la neurología ha modificado completamente la aproximación terapéutica al paciente. La aparición de un abanico extenso de fármacos para tratar la inmensa mayoría de enfermedades neurológicas nos ha llevado por el camino de la invidualización terapéutica. Este camino, el de hacer un tratamiento a medida del paciente neurológico, no es una opción, sino una obligación. Para la mayoría de las patologías disponemos de un amplio arsenal que nos permite la elección más adecuada “a priori” para el perfil del paciente. Es evidente que las neurociencias es un campo preferencial de investigación en instituciones estatales y privadas y que con toda seguridad vamos a ser testigos de la aparición de nuevas dianas terapéuticas. Una asignatura pendiente es la neuroprotección. La neurona y las células de glia son estructuras muy especializadas y con un funcionamiento específico. Esto ha dificultado el desarrollo y la valoración de fármacos neuroprotectores. La idea no es salvar neuronas, sino salvar funciones. Posiblemente en este siglo veamos el nacimiento de dichas sustancias, aunque parece un campo realmente complejo por la peculiaridad de la estructura del cerebro.