Un nuevo tratamiento para las alucinaciones y delirios en los pacientes con enfermedad de Parkinson

 

Las alucinaciones y los delirios no solo son un efecto adverso del tratamiento de la enfermedad de Parkinson sino un síntoma propio de la enfermedad que aparecerá hasta en un 50% de los pacientes.

Los síntomas suelen empeorar con la evolución de la enfermedad angustiando al paciente y preocupando a los acompañantes y familiares.

Entre los factores de riesgo se encuentra la demencia que se relacionada con las alucinaciones. Del mismo modo si un pacientes comienza con alucinaciones, deberemos hacer un seguimiento estrecho para detectar de manera precoz la aparición de deterioro cognitivo. Se debe preguntar de manera rutinaria a pacientes y familiares sobre su presencia o detección. Las alucinaciones aunque inicialmente pueden ser visuales en ocasiones pueden ser auditivas, visuales, incluso ver insectos como el síndrome de Ekman, olfatorias o táctiles.

En cuando aparezcan se debe consultar al neurólogo que debe buscar las causas, revisar el tratamiento y retirar aquellos fármacos que las pueden producir, como algunos antidepresivos tricíclicos, reducir de una manera coherente el tratamiento de la enfermedad, y si no mejora asociar anticolinesterásicos y neurolépticos atípicos. La reducción de la enfermedad de Parkinson la hacemos de una manera ordenada y siempre retirando los fármacos que son menos eficaces y que pueden tener mayor potencial facilitador.

Los neurolépticos son fármacos eficaces pero en ocasiones pueden empeorar el parkinsonismo o acompañarse de efectos adversos, por lo que debemos monitorizar su uso en los pacientes. Cuando los analizamos vemos que los estudios son escasos y las evidencias no muy fuertes, pero de manera individualizada son un adecuado recurso.

Una nueva esperanza en el tratamiento es la vía 5-HT2A, como al pimavanserina que parece mostrar un buen control de los síntomas sin deterioro de la enfermedad de Parkinson. A priori parece presentar pocos efectos adversos.